martes, 22 de junio de 2010

Al este del gallo verde.

Campos de oro y manto verde,
son antesala de tu esencia.
Bien dispuesto un cúmulo de rocas
dan forma a peldaños de tú tierra
en la escalada al firmamento...
Farallón de tu aire y calor de tu gente.

Pinadas con su penetrante aroma resinoso,
abrazan el pulmón del que vuelve y,
el lomo del cachalote perpetuo
reviviendo pisadas en aguas fecundas.

Un diario…. Sujeto a una mano engullida
por dunas migratorias, arenales que besan
los pechos de las gemelas… Arterias de un
placer atesorado.

Mi mente te recorre...
Testigo es el alborozo de la flecha de copete punzante,
alado dardo de canto melodioso, morador altanero.

Mailos descubre la fuerza del sol poniente y la isla,
donde hombres conversos en licántropos despiden al astro,
empujan la brisa esteña que teje redes donde descansar pueda,
El gallo verde….

domingo, 20 de junio de 2010

Un adios sin despedida.

-"El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración... El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje"-.                                            
-José Saramago.

viernes, 18 de junio de 2010

Verborragia incoherente(6)..... Líneas de piel desnuda.

La piel, el cuero... Abre su estanca dureza
y deja por un instante que la pluma, vibrante, risueña,
simbología pura del onírico divagante, garabateara dos...Tres líneas,
suficientes para enardecer la mente opaca, distante y devolverla a lo
irreal, a lo sublime, al sollozo de su verso intransigente, impúdico,
donde piel, cuero y pluma, histeriquean efluvios de sutil catarsis....
Desnuda piel del onírico divagante.

jueves, 17 de junio de 2010

El 22 errático.

Tu indiferencia me nombra, y tu ser ya no me pronuncia.

La ausencia de tu cuerpo difumina aún más mi sombra.
Ya no encuentro divertimento en tus hombros babilónicos,
donde antaño reposaban ensortijados jardines color oro.
La profundidad mermada de tus cómplices miradas,
ya no son estaciones acompasadas……..
Solo son inviernos amurallados,
escarpados,
gélidos,
infranqueables.
El errante insensato, el capicúa, el veintidós,
muere porque siente,
ensombrecido,
intoxicado,
desterrado… Ya no errático.

jueves, 10 de junio de 2010

Verborragia incoherente(5)......Sócrates barbipungente.

En mis tardes de incienso y café rancio, tardes que siempre me encuentran jugando con los girasoles en campos pintados por dedos sin orejas…. Hoy un girasol adopto tu imagen sin rostro y tu tinta me arrastro a estancias intermedias, espectrales, de contenido suficientes para mi completa existencia.

Mi mundo empírico se resquebraja y tiende a flirtear con el agnosticismo como simple excusa para poder aferrarme a sueños quiméricos.

Emulo a Sócrates y trato de garabatear filosofías inconclusas, beber el vino y degustar la uva sobre el manto verde, y como el sumergirme en caricias astrales.

Transcurre la tarde y el campo seca sus girasoles, inmerso en matices desequilibrados.
Todos salvo ese que intermitentemente florece y muere.
(Si sus manos hubieran tenido oídos te habría posado en óleos, perpetua y radiante).


Toc-Toc- (Platón toca a las puertas de Sócrates para dormir en su barbipungente faz)
Hay si sus manos no carecieran de oídos todo seria radical, y el óleo no seria pastel.

jueves, 3 de junio de 2010

Ayer.

Ayer paso sin llegar a ser el mañana del día anterior,
ni tan siquiera el reloj pudo acompasar su goteo incesante
con el paso del astro, nada se detuvo, no......
El caso es que todo fue nada y las cosas fueron insustanciales,
la vida no era vida y los cuerpos envases de contenido caducado,
agrio, sin aroma aparente, pero pestilente en su forma.
Hoy se presenta como ayer literal y mañana transcurrirá
el hoy presente, yo por si acaso eh adelantado mi reloj........cien años.

Otoño "forever".


Tarde sepia cargada de sollozos,
callejuelas de imágenes congeladas, distorsionadas.
Los arboles se inclinan besando el adoquín,
y un banco enmohecido guarda el recorte de su sombra.
Enmarañado en un soplo otoñal decadente,
que puntualmente cae sobre tu barba plateada,
te distrae de esa farola caleidoscópica,
acariciando tus oídos con melodías discordantes.
Así transcurren eternamente su sombra, la farola,
los adoquines, y el banco acunados
por los sollozos de una tarde sepia.